Cuerdas de remate

Hastiada. Esa es la palabra que define mi estado emocional ahora mismo. ¿Lo veis? No es tan difícil de reconocer emociones y saber lo que nos pasa. Quizás sí que lo es, de hecho es muy complicado, se necesita de una inteligencia emocional, cosa que no nos han enseñado nunca. No nos han enseñado a controlar nuestra ira, no nos han enseñado a que enfadarnos es algo natural y bueno, no nos han enseñado a expresar nuestra rabia, no nos han enseñado a decir “me has decepcionado”, no nos han enseñado a que existe el deseo ni nos han enseñado a que existe el amor y que puede que amor y deseo no se crucen. En el mundo de las emociones somos bebés gateando intentando descubrir qué es aquello nuevo que reluce… Pero sí que es posible de aprenderlo, al igual que nos fue posible levantarnos solitos.

Gracias a mi hermana he releído este texto, aunque este post no lo haya leído hasta ahora. ¿Por qué releído entonces? Porque hay millones de post iguales. En serio. El post en cuestión es este:

http://compartiendomacarrones.wordpress.com/2014/03/31/las-locas-de-la-colina/

Espero de corazón que a su autora no le moleste que le ponga como ejemplo, aunque puedo encontrar más post como este. No es un ataque personal, de hecho, he echado un vistazo a su blog y la chica escribe bastante bien, sabe conectar con la gente, un don al que tengo mucho respeto.

La entrada trata sobre lo locas que están las mujeres. Que si ahora río, que si ahora lloro, que si tardo en arreglarme, que si te pego y te beso… etc. Lo normal y lo típico muy tópico. Pero en este post he leído una frase que sí me he tomado a modo personal (obviamente subjetivo).

“Después están las que no hacen nada de eso. Y esas… esas son un auténtico coñazo.”

Acabo de descubrir que soy un “auténtico coñazo”. Vaya, jamás me habían descrito de esa manera, de verdad, siempre me han dicho que soy bastante divertida. Pero es cierto, soy un auténtico coñazo. Y si nos ceñimos a la expresión “coñazo” o lo que es lo mismo “coño/vagina grande”… pues sí, tengo un coño y unos ovarios muy grandes.

Yo no río a carcajadas y a los cinco minutos lloro. No. Qué idiotez. ¿A quién narices en su sana mentalidad le puede ocurrir eso? Si río a carcajadas me descojono, me dan ataques de risa y doy palmas como una foca gritando “¡que me meo, que me meo!”. Adoro mis ataques de risa, últimamente los tengo mucho y es algo que me hace sentir llena. Y no puedo parar. Es una sensación maravillosa. Ahí siento la felicidad.

Y cuando lloro, LLORO. No me apetece reír, no me apetece comerte a besos luego o salir de la habitación dando un portazo. Estoy llorando. Y si yo lloro es por algo muy serio, creedme, no lloro por chiquilladas. De hecho lloro poco y debería llorar más, un día me va a salir una urticaria. Pero lloro por lo que significa que hay algo o alguien que me ha hecho daño y es mi manera de expresar mi tristeza.

No me gusta ir de compras, no tengo el armario lleno de ropa, no tengo las dudas del “qué me pongo”. Me pongo lo primero que pillo y que me haga estar cómoda, si no tengo una cita, claro. No tardo en arreglarme, de hecho, los tíos con los que he estado siempre han tardado más que yo. Es algo que me irrita.

Si te doy un tortazo, si me enfado contigo y te mando a la mierda… HUYE por tu propia seguridad. Luego no te comeré a besos ni saltaré encima de ti cual película romanticona de domingo lluvioso por la tarde. Por cierto, vaya mierda de plan. Un buen libro, una buena serie o un buen videojuego. Eso sí, con una tacita de chocolate caliente o té. Y una pizza para cenar porque no hago dietas.

Jamás he criticado a una mujer que se haya acostado con dos, tres o quince tíos. Para mí el sexo no significa valor personal. Una persona vale por lo que es por dentro, no por lo que haga con sus genitales ni con cuántos genitales se haya rozado. Nunca he mirado las fotos de mis parejas para saber con qué tía/s sale, ni cuán aproximado esté a ella/s, no soy celosa en ese sentido. Nunca te mentiré, si llevas algo que no me guste, como una camiseta, no te diré que me encanta y que me la dejes. Te diré: quítate ese adefesio, por favor. No te sonreiré si no me caes bien, no intentaré ser tu amiga si no te soporto… La amistad vale muchísimo, no la voy a desperdiciar con gente que no me importa. Ser hipócrita, porque ese es el nombre que define eso y no ser cordial, me cuesta mucho trabajo, esfuerzo y energía. ¿Y para qué? Si no me importa.

No me maquillo ni me pongo tacones, a no ser que sea algo especial y aún así los tacones tampoco pasan por ahí. No sé llevarlos, parezco Bambi aprendiendo a andar.

En lo único en lo que estoy de acuerdo es que sí sé que estoy como una cabra, loca, desquiciada… pero parece ser una locura muy distinta. Sé definir mis emociones, sé lo que me pasa a cada rato, sé interpretar mis sentimientos y no todo es por culpa de las hormonas (que no la regla), aunque sean unas hijas de puta. Si yo fuera así, si yo fuera como en ese post describe a muchas mujeres… me asustaría. Y mucho.

Así que sí, querida compartidora de macarrones, soy un coñazo. O eso dice usted.

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2 comentarios en “Cuerdas de remate

  1. elvirodriguez dijo:

    A mi tampoco me gusta irme de compras. Me siento ridícula mirando las etiquetas y pensando que podré comprarme algo de eso si dejo de comer dos semanas y de salir un mes. Pero me encanta comer, odio las dietas. No siempre me gusta ponerme tacones, de hecho, suelo ir siempre en deportivas. Lloro, río, y cambio de humor cuando quiero, y me imagino (y espero) que tu harás lo mismo. También lloro de felicidad, no sólo de tristeza. Me maquillo cuando tengo tiempo y ganas, soy mucho de las gafas y el moño, y el PIJAMA. El mejor vestuario habido y por haber, combinable con un chandal por encima para ir a comprar el pan. Exactamente a mitad del texto critico a aquellas mujeres que se meten con otras por haberse acostado con muchos hombres, de hecho, las califico de machistas. Cuando digo que “estamos locas” es una forma de hablar. Si eres monotema, si nunca intentas sentirte guapa (no necesariamente con vestidos ni tacones), si siempre eres pasiva y no ríes a carcajadas o lloras de desolación, lo siento, pero eres un completo coñazo.

    No me molesta en absoluto que lo pongas de ejemplo, pero también creo que lo has llevado mucho a un extremo. De todos modos se sabe que existen mil formas de interpretar un texto 😉

    Un abrazo, ¡y suerte con el blog!

    Fdo. Compartiendo Macarrones

    Me gusta

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