Tipos de amor

En esta nueva etapa de mi vida estoy descubriendo el mundo de las relaciones. No quiero decir con esto que cada día tenga una nueva pareja, no, si no que estoy analizando, comprendiendo y aprehendiendo el mundo de las relaciones y el amor. Lo primero que he descubierto es que no es tan difícil como muchos piensan. Doloroso sí, pero no difícil.

Antes de nada para poder amar y ser amado hay que conocerse muy bien a uno mismo. Saber el por qué de nuestras emociones, sin ningún tipo de excusa o tabúes, es muy importante en el camino al amor. ¿Por qué? Porque si no nos conocemos, si no sabemos cómo vamos a reaccionar ante un ataque de celos, cómo vamos a reaccionar ante una discusión, un cambio de planes o un cambio de nuestros sentimientos hacia la otra persona… no estamos preparados para amar bien y recalco la palabra bien. Se puede amar de muchas maneras pero hacerlo bien… casi nadie lo logra.

El amor nos vuelve locos, nos hace tener miedo, nos hace vulnerables y nos hace débiles por eso hay que tener una gran personalidad para poder combatir estas características. Amar no debería significa debilidad ni dependencia. Tú eres tú y tu pareja es otra persona, que hayáis decidido seguir parte del camino juntos no significa que tengáis que depender el uno del otro, que tengáis que abandonar vuestros sueños, que tengáis que abandonar vuestro camino para seguir el camino de vuestra pareja. Así no se ama bien, así se ama dependientemente.

Hay que saber y entender que cada persona es un mundo. ¡No abandones tu mundo por otro mundo! Tienes que cuidarlo y criarlo tú solo, con tus experiencias y tu sabiduría. Tener una pareja que cuida su mundo y que también puede visitar el tuyo y viceversa, ¡eso es saber amar!

Pero esto es un tema bastante largo y distendido del que hablaremos en otra ocasión. Hoy vamos a hablar de los tipos de amor y de los tipos de relaciones. Me he dado cuenta que el ser humano necesita saber en qué punto está a la hora de hablar de una relación, de ahí que se inventen tantos términos como hay hoy en día: amigo, follamigo, amigovio, novio, comprometido, marido… Necesitamos clasificar nuestras relaciones y dependiendo del término que estemos usando, nos comportamos de una manera u otra. Para mí el clasificar, darle nombre a una relación hace que se limite, pero esto es mi opinión.

Bien, todos debéis conocer la teoría triangular del amor de Robert Sternberg. Es un psicólogo estadounidense, profesor de la Universidad de Yale y ex presidente de la APA (American Psichology Asociation). Las principales investigaciones de este interesante psicólogo se basan en la inteligencia, la sabiduría, creatividad, amor y odio.

La teoría triangular del amor se basa en una relación interpesonal (según la RAE, que existe o se desarrolla entre dos o más personas) según tres componentes diferentes: intimidad, pasión y compromiso. Os suena, ¿verdad? Para los que no sepáis de estar teoría os lo voy a explicar.

Imaginemos un triángulo, donde cada vértice es un componente.

Bien, ahora imaginemos que mezclando esos componentes (intimidad+pasión, pasión+compromiso, intimidad+compromiso…) nos da como resultado un tipo de relación, donde la suma  de los tres componentes es el amor completo o amor consumado. Quedaría tal que así:

Ahora expliquemos qué es exactamente cada tipo.

Falta de amor: No existe pasión ni intimidad ni compromiso. No es una forma de amor, puesto que no existe amor en ninguna de sus manifestaciones. Ejemplo: conocidos, compañeros de trabajo… Las relaciones formales.
  1. Cariño: En este caso, no debe tomarse en un sentido trivial. Este es el cariño íntimo que caracteriza las verdaderas amistades, en donde se siente un vínculo y una cercanía con la otra persona, pero no pasión física ni compromiso a largo plazo. Como por ejemplos, los amigos y los colegas, pero no los mejores amigos con los que se tiene una relación profunda.
  2. Encaprichamiento: Es lo que comúnmente se siente como «amor a primera vista». Sin intimidad ni compromiso, en cualquier momento.
  3. Amor vacío: Existe una unión por compromiso, pero la pasión y la intimidad han muerto. No sienten nada uno por el otro, pero hay una sensación de respeto y reciprocidad. En los matrimonios arreglados, las relaciones suelen comenzar con un amor vacío.
  4. Amor romántico: Las parejas románticas están unidas emocionalmente (como en el caso del cariño) y físicamente, mediante la pasión, pero no en el compromiso de estar juntos. Por ejemplo sería un amor de verano o relaciones de muy corta duración.
  5. Amor sociable o de compañía: Se encuentra frecuentemente en matrimonios en los que la pasión se ha ido, pero hay un gran cariño y compromiso con el otro. Suele suceder con las personas con las que se comparte la vida, aunque no existe deseo sexual ni físico. Es más fuerte que el cariño, debido al elemento extra que es el compromiso. Se encuentra en la familia y en los amigos profundos, que pasan mucho tiempo juntos en una relación sin deseo sexual.
  6. Amor fatuo o loco: Se da en relaciones en las que el compromiso es motivado en su mayor parte por la pasión, sin la estabilizante influencia de la intimidad.
  7. Amor consumado: Es la forma completa del amor. Representa la relación ideal hacia la que todos quieren ir pero que aparentemente pocos alcanzan. Sin embargo, Sternberg señala que mantener un amor consumado puede ser aun más difícil que llegar a él. Enfatiza la importancia de traducir los componentes del amor en acciones. «Sin expresión —advierte—, hasta el amor más grande puede morir». El amor consumado puede no ser permanente. Por ejemplo, si la pasión se pierde con el tiempo, puede convertirse en un amor sociable.

Ahora el mundo de las relaciones no es como antaño la de nuestros padres. Los jóvenes de ahora conocen más y experimentan más cosas de lo que hicieron sus padres. Eso tiene su ventaja y su desventaja. La ventaja es que, de esta manera, podemos experimentar, conocer y tener experiencias que nos sirvan para crecer como personas y sobre todo, que nos sirvan para estar preparados para la relación de nuestra vida (si es que algún día llegamos a tenerla). La desventaja es que al crecer viendo películas, leyendo libros, escuchando canciones que nos enseñan que el amor lo es todo, que el príncipe azul llegará, que el amor es un sentimiento que te da alas y te hace volar a países de ensueño… no estamos preparados para amar porque no sabemos lo que es el amor. Nos han educado muy mal en este tema. Nuestros padres nos enseñaron que, simplemente, un día, conocieron al amor de su vida y se casaron y tuvieron hijos. Fin. No nos enseñaron a que el amor duele, a que primero tenemos que querernos nosotros mismos para poder querer y ser querido por otra persona, que el amor es un equipo formado por dos personas, que no siempre es maravilloso, que habrá discusiones, peleas y lágrimas pero que si es tu amor verdadero, que si es de verdad, podéis superar cualquier obstáculo que haya entre vosotros y en el camino de cada uno. El problema también es que pensamos que eso tiene que ser así con nuestra pareja actual cuando en realidad es bastante improbable. O a lo mejor lo es pero llegará un día en el que uno de los dos tenga que decir adiós porque necesite recorrer otro camino. Y eso no está mal, ni es malo, ni cruel. Porque lo primero que tenemos que saber al amar es que cada uno tiene su camino y que es muy difícil encontrar a una persona que su camino y el tuyo estén unidos todo el trayecto.

He leído este artículo también muy interesante en el que hay algunas frases que me han marcado porque reflejan exactamente lo que quiero decir.

http://www.huffingtonpost.com/dr-carmen-harra/love-and-relationships_b_4923039.html?utm_hp_ref=healthy-living

Carmen Harra, psicóloga clínica y experta en relaciones, las emociones y el apego nos impulsan a extender forzadamente relaciones destinadas a ser temporales. Tenemos la necesidad de seguir y agarrarnos a una relación que sabemos que está muerta, pero por el miedo a hacer daño o el miedo a soltarlo y comenzar una nueva vida nos lo impide.
Por ello, cuando nos enfrentamos a una relación complicada o no satisfactoria es importante reflexionar al respecto y “sopesar la verdad de nuestra propia relación”.
La experta explica que existen cuatro tipos de relaciones amorosas. “Cada una sirve a un propósito único y necesario para nuestra mejora y evolución. Podemos experimentar sólo un tipo de relación a lo largo de nuestra vida, o podemos pasar a través de la gama completa, esto depende de la curiosa interacción entre el destino y el libre albedrío”, afirma.

1. Transitoria
“Una relación transitoria actúa como un puente entre dos fases de la evolución”, señala Harra, añadiendo que con ésta se puede lograr un cambio o aliviar la carga de los grandes cambios de la vida. Por ejemplo, una relación durante la adolescencia permite madurar y aprender las primeras lecciones en torno al amor que servirán en el futuro.
Asimismo, una relación transitoria después de un largo matrimonio que terminó, puede ayudar a una persona a hacer frente al divorcio hasta sanar las heridas.
Las relaciones transitorias son temporales, pero sirven para “empujar suavemente a una persona de un nivel de autotransformación al siguiente”, dice la experta.
2. Kármica
“El karma no es una fuerza maliciosa que trae de vuelta nuestras malas acciones de nuevo a nosotros. Es la acumulación energética de cada una de nuestras acciones, tanto buenas como malas”, señala la psicóloga, añadiendo que una relación kármica siempre implica la ruptura de algún patrón o ciclo de situaciones recurrentes. Además, suelen ser muy intensas.
Sin embargo, cuando se logra romper el patrón determinado, la relación puede llegar a su fin porque el objetivo se ha cumplido. “Las relaciones kármicas son experiencias enriquecedoras que pueden ser progresivas, y satisfactoria , ya sea temporales o de largo plazo”, explica.
3. Compromiso
Según Harra, es la más común de las 4, se produce cuando dos personas se unen sobre una base de comodidad, que se puede relacionar con la estabilidad financiera o emocional. La experta dice que muchas relaciones siguen este camino porque les resulta difícil tomar rumbos diferentes, no por amor.
“En pocas palabras, ‘se establecen’ el uno para el otro. Pueden tener hijos, lo que les hace sentir que se supone que deben estar juntos, aunque ninguno de los dos esté completamente enamorado. Las relaciones basadas en un compromiso nos mantienen atrapados en una ‘zona de confort’”, señala la terapeuta.
Ella añade que es importante evaluar si estamos realmente contentos con nuestra pareja, o simplemente cómodos. “En mi práctica a menudo escucho a mis pacientes declarar que su esposo es un gran padre para sus hijos, pero que ellos saben en el fondo que su relación es un compromiso”, afirma.
“He visto relaciones de compromiso que han durado toda la vida, porque ninguno de los dos quería dejar ir al otro. Aunque el problema de las relaciones de compromiso es que uno o ambos cónyuges pueden no estar completamente satisfechos, la decisión de quedarse o irse es personal”, manifiesta.
4. Conmovedora
Este tipo de relación sentimental representa un lazo más profundo que el nivel físico o emocional. Suelen durar mucho tiempo y “están marcadas por una intensa conexión entre dos personas, una que incluso puede ser difícil de transmitir con palabras”.
“Pueden terminar las frases del otro, son los mejores amigos y han adoptado la mentalidad de ‘nosotros’ contra el mundo”, indica la profesional.
Esto no quiere decir que no experimenten problemas a lo largo de la relación. La diferencia es que son capaces de resolverlos con mayor facilidad que las parejas que no están vinculadas por lazos sentimentales tan fuertes.

“Las relaciones amorosas ocupan un lugar fundamental en nuestras vidas. Pero tal vez nuestra tarea más difícil consiste en desenredar el nudo emocional para revelar la función principal de nuestra relación. Separarnos a nosotros mismos de nuestros sentimientos lo suficiente como para evaluar la autenticidad de nuestra relación, puede hacer un mundo de diferencia en la calidad de amor que damos y recibimos”, afirma Harra.

Es muy curioso esta teoría de la psicóloga Harras. Mi filosofía de vida es que la vida es un aprendizaje, sobre todo para conocerte a ti mismo. Cada persona que forma o ha formado parte de tu vida te ha enseñado algo. No existen las relaciones erróneas, porque algo valioso has aprendido con esa relación, por mucho que haya dolido o por muy arrepentido que te hayas sentido. Creo que cada persona tiene algo que enseñarte y que, cuando esa persona ya no puede enseñarte nada más, es mejor dejar o cambiar el tipo de relación que tienes con esa persona, dependiendo de tus sentimientos e historia con esa persona. Es una decisión que tendrás que evaluar. Una relación maravillosa puede volverse una relación tóxica porque las personas cambian (véase http://todorectohastaelamanecer.com/2014/10/27/las-personas-cambian/ ) y hay que aceptarlo y comprenderlo. Por tanto, antes de sentirnos despechados, traicionados o abandonados preguntémonos si es que no estábamos preparados para amar o si es que nuestro amor se convirtió en una relación de dependencia.

Hay que amar con el corazón pero hay que prepararse para ello con la cabeza.

Fuente: BioBioChile http://www.biobiochile.cl/2014/03/17/experta-indica-cuales-son-los-4-tipos-de-relaciones-de-pareja.shtml

Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_triangular_del_amor

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