Carta a mis hermanas

A mis amadas, locas, divertidas, sarcásticas e irónicas hermanas

Hace mucho que no escribo cartas pero escribir esta carta me ilusiona mucho porque es para vosotras. Obviamente, no pondré vuestros nombres por aquí así que os apodaré Cocodrulo y Cocholate (vosotras sabéis por qué).

Lo primero de todo sabéis que os echo muchísimo de menos y que cada día que pasa más que cuesta estar en el extranjero. Es duro ser la hermana mayor y no estar presente. Cuando la gente me pregunta qué es lo que más echo de menos de España vuestras caras aparecen las primeras. Me jode no estar ahí, en el día a día, sobre todo por ti, Cocholate, que estás en una edad complicada y necesitas de tus hermanas mayores (pero sé que Cocodrulo me reemplaza muy bien) y que, aunque estemos muy unidas y hablemos casi todos los días, contándome vuestras peleas ninjas o cómo a Cocholate le encanta la granada con sal, siento que no estoy formando gran parte de vuestras vidas en el día a día. Espero que algún día, más pronto que tarde, pueda volver a mi tierra y nos vayamos de excursión por Monfragüe o la Vera (y nos hinchemos a comer en la Plaza Vieja).

Os preguntaréis que a qué se debe esta misiva y es que, como sabéis, este sábado hay una gran manifestación contra las violencias machistas en España. Aquí en Dublín también aportaremos nuestro granito de arena, ya sabéis que yo no puedo estarme quieta. No os voy a pedir que vayáis, ya que la pesada revolucionaria soy yo (todas las caras que me pone Cocholate cuando le hablo de política me están viniendo ahora a la memoria) pero he de decir que yo voy en parte por mí, pero en gran parte por vosotras. Y os voy a explicar el por qué.

El por qué es porque exijo un país donde no haya 84 mujeres asesinadas por sus maridos/novios en lo que va de año (y todavía no hemos cerrado el año). En España hay un crimen de género cada dos días, ¿lo sabíais?

Me encantaría que viviéseis en un mundo donde la brecha salarial entre hombres y mujeres no sea del 19% empeñando los mismos puestos de trabajo. Por no hablar de las famosas cuotas que no se cumplen (con esto un día hacemos un Skype si queréis porque es tema aparte).

No me gusta, queridas hermanas, que viváis en un país donde la ley del aborto esté siempre en entredicho, como si nuestros cuerpos no fueran nuestros. Es nuestra decisión, estar a favor del aborto no significa usar el aborto como método anticonceptivo, sino como el derecho a decidir.

Los tres puntos de arriba son de los más importantes en esta lucha y creo que vosotras estáis totalmente a favor de que se mejoren esos temas. Pero es que, no sé si sabéis, que la lucha feminista no es solo eso, también hay mucho más de fondo. No os voy a hablar del patriarcado ni de los nuevos machismos porque es un debate muy bonito en el que me gustaría estar en casa para poder hablarlo con vosotras (con unas cañas mejor, claro). Pero de lo que sí os voy a hablar, mis queridas morrocotudas, es sobre temas en los que, muchas veces, incluso vosotras mismas no os dais cuenta y os pasa en el día a día. Quiero que podáis verlos y detectarlos para que sepáis cómo afrontarlo. Y que nadie os haga sentir mal por luchar por vosotras mismas.

Quiero que viváis en un país donde no se os juzgue por la ropa, el maquillaje o el nº de kg que marca la báscula. Amáos mucho, amad vuestro cuerpo porque, Cocodrulo y Cocholate, sois maravillosas. Siempre os he dicho que la belleza se pasa pero que la inteligencia y, lo más importante, el tener un corazón de oro, permanece.

No quiero que viváis en un lugar donde tenéis que insistir en decir NO cuando un hombre os ofrece sexo. Un no es un no. No hay que dar explicaciones, no es una cuestión de poner excusas es una cuestión de respeto. Nunca digáis un SÍ por pena o para que os dejen en paz. Luchad porque se os respete como personas.

Me jode que viváis en un país donde todos hemos escuchado que “las mujeres son más emotivas, más sensibles por lo que no están capacitadas para X cosas”. Por suerte, nosotras hemos tenido un padre y una madre que nos han enseñado a ser fuertes y a no depender de nadie. Nuestros padres querían y quieren unas hijas con personalidad y carácter, para que nada ni nadie nos achante. Así que no, las emociones hay que sentirlas, no reprimirlas pero saber controlarlas (¡la maravillosa inteligencia emocional de la que siempre estoy dando la tabarra!) por lo que el invento de la vulnerabilidad de la mujer no es cierto (sí, las hormonas nos joden mucho pero también sabemos su causa por lo tanto sabemos cómo manejarlas).

Me revienta que hayáis escuchado (aunque Cocholate es joven aún) cuando una mujer se queja de un abuso sufrido por un hombre, haya personas que le resten importancia. “Bah, tampoco es para tanto”. Sí, sí es para tanto. Es vuestro cuerpo, no se toca si vosotras no dais permiso primero y es un abuso, no le restéis importancia.

Al igual que me jode que el “si un niño te pega es que le gustas”. Este es un mensaje increíblemente peligroso y que siempre hemos escuchado. Si te pega es un gilipollas, no le gustas. Si te trata mal es un imbécil, no le gustas. Cocholate, memoriza estas palabras, ahora mismo estás en la preciosa pubertad entrando ya en la adolescencia, es una etapa donde te encontrarás muchos de estos comportamientos pero recuerda: tienes dos hermanas mayores que queremos que preguntes tus dudas y tus temores, estamos aquí para ayudarte (y también para meternos contigo, claro, es lo que pasa por ser la pequeña).

Ahora mismo me da mucho miedo que tú, la pequeña de la casa, empieces a salir de noche de fiesta. Es algo que hemos hecho Cocodrulo y yo muchas veces, ya lo sabes, vivimos más en la calle que en casa, pero hemos de advertirte algo y aquí hablo en nombre de tus dos hermanas mayores: habrá muchas noches que te sigan a casa. A tu hermana y a mí nos ha pasado muchas veces. Recuerdo que una vez a Cocodrulo le siguió un chico y cuando se dio cuenta de que era seguida, se encaró con él y el chaval salió corriendo. Yo recuerdo que una vez me acorralaron tres coches impidiéndome el paso, amenazándome con que subiera al coche. Suena crudo pero es real. Por suerte (Y MUCHA SUERTE), la Guardia Civil pasó por allí y los hombres huyeron aunque después siguieron dando vueltas para buscarme, pero los guardias seguía allí conmigo. La cosa es que te daremos los consejos de siempre: ve por calles concurridas y donde haya luz y al primer signo que te sientas en peligro, grita fuerte. Me duele que tengamos que darte estos consejos porque a las mujeres nos enseñan a no ser violadas pero no se enseña a los hombres a no violar. ¿No crees, Cocholate, que esto hay que cambiarlo?

Hay una cosa, queridas locuelas, que me enfada mucho y es que, cuando viene un hombre a molestarnos, por más que digamos que no, lo único que hace más efecto es decir “tengo novio”. Aunque sea mentira. Porque parece ser que si somos propiedad de otro hombre ahí no se mea. O que venga un tío a tocarte los ovarios y que aparezca tu novio o un amigo haciéndose pasar por tu novio para echarle y que éste le diga: “ah, lo siento tío, no sabía que era tu novia”, pidiéndole disculpas a nuestro novio y no a nosotras, porque no merecemos ese respeto. Son cosas que hemos vivido, más Cocrodulo y yo, pero que apenas nos damos cuenta hasta que nos percatamos de ello.

También me molesta el tema de que se nos trate a las mujeres como un útero andante y este ejemplo lo tenéis muy de cerca: nuestra prima Caballos de Vapor, nuestra tía 2Unlimited  y yo. Desde hace unos años (no muchos) sabéis que no me apetece tener hijos por los motivos que os he explicado tantas veces, al igual que CdV y 2uL. No significa que esa puerta esté cerrada, por lo menos en mi caso, pero no es algo que tenga planeado. ¿Cuántas veces, queridas Cocodrulo y Cocholate, habéis oído que nos han dicho que “tenemos que tener hijos”? Como si fuera una obligación impuesta porque es nuestro deber como mujer. “Ya cambiarás de opinión”, “los hijos son una bendición”, “morirás sola si no tienes hijos”. Prefiero morir sola que tener hijos como el que tiene un perro por soledad. Es nuestra decisión, ¿por qué tenemos que estar obligadas si no queremos? Como dijo Emilia Pardo Bazán:

“Todas las mujeres conciben ideas, pero no todas conciben hijos. El ser humano no es un árbol frutal que sólo se cultive por la cosecha”

Y no hablemos ya del matrimonio, ¡que me ennervio aún más!

¿Por qué os escribo esto? Porque todos estamos de acuerdo en que los hombres y las mujeres deben tener los mismos derechos pero pocos nos damos cuenta de cómo actúa la sociedad y la educación de los roles de género en nuestra vida cotidiana. ¡Ojo! Que también afecta a los hombres (“sé fuerte, no llores, no seas un maricón, un hombre de verdad mantiene a su familia, para ser masculino hay que ser duro”…). ¡Hombres del mundo, mandad a la porra la masculinidad! Al igual que vosotras, queridas gatinas, mandad a la mierda la jodida feminidad.

Quiero que os deis cuenta, quiero que sepáis que algo muy serio ocurre en nuestra sociedad respecto a las mujeres. Por supuesto, no todos los hombres son así, nosotras tres tenemos hombres increíblemente maravillosos a nuestros alrededor, que nos apoyan y nos quieren muchísimo, aunque hemos conocido a unos cuantos nada buenos.

Y por todas estas razones (y muchas más que hay) iré a la concentración contra las violencias machistas en Dublín. Por mí y por vosotras. Y por mamá. Y por papá. Por todos, en realidad. Porque realmente quiero un mundo sin todo eso y que podáis ser libres sin ser juzgadas, ni acosadas, ni abusadas, ni violadas, ni asesinadas.

Pero sobre todo quiero que os deis cuenta y tengáis las armas necesarias para luchar contra ello, aunque siempre os esté diciendo cosas aburridas y probablemente no hayáis llegado al final de la carta 🙂

(Cocodrulo, sé que tú sí has llegado al final y que habrás puesto la cara de “pero bueno, ¡ya estamos!” Cocholate, si lo has leído entero estoy muy orgullosa… que veas que leer no es nada malo… ¡Empieza con Harry Potter de una vez!)

Esta misiva llega a su fin. Ya sabéis que os echo mucho de menos, ya queda menos para Navidad y, que no falte lo que siempre os digo cuando nos despedimos, os quiero mucho. (También todo esto para CdV y 2Unlimited que os he metido aquí de sopetón. ¡Os quiero a todas!)

Vuestra hermana mayor, Babua.

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